Cómo adaptar un coche de gasolina para que use gas

Hoy en día, casi cualquier coche de gasolina posterior al año 2001 en España puede ser adaptado de forma sencilla para que funcione con gas. Este cambio no soluciona los problemas ambientales, pero sí que supone contaminar menos y, al precio de la gasolina, resulta bastante más barato.

En el taller mecánico de Ircongas  en Méndez Álvaro, en Madrid, llevan cerca de 30 años transformando coches de gasolina para que puedan usar gas. Como cuenta Nacho Pérez, responsable comercial de esta empresa pionera (que al principio se llamaba Flordisa), antes en España existían muchas restricciones y solo estaba permitido en los taxis. Sin embargo, tras diferentes cambios normativos, la opción del gas es ahora una realidad para cualquiera. “El año pasado facturamos cinco veces lo que el anterior  y en el comienzo de este vamos por el mismo camino; después de mucho tiempo, parece que esto ha arrancado en España”, asegura.

Sin realizar grandes modificaciones, los coches de gasolina pueden ser adaptados para usar dos tipos de gasesgas licuado del petróleo (GLP) o gas natural comprimido(GNC). El más común es el primero, que también se denomina autogás. Según la Asociación Española de Operadores de Gases Licuados del Petróleo (Aoglp ), este combustible genera hasta un 10,9% menos de CO2 que la gasolina y puede contribuir a reducir la contaminación atmosférica en las ciudades, al producir menos emisiones de NOxpartículas. La otra opción es el gas natural, con todavía menos emisiones de CO2, aunque hoy en día resulta más complicado de utilizar para los ciudadanos. “En todos los países con un parque importante de coches de gas, primero se desarrolló el GLP y cuando estuvo maduro este mercado se abrió paso entonces el GNC”, subraya Pérez.

Si bien ya hay marcas que fabrican coches de gas en España, la gran mayoría son para  fuera del país y no hay demasiado donde elegir, por lo que la forma más habitual de pasarse a este tipo de combustible es adaptar un vehículo de gasolina. Como explican los mecánicos de este taller, donde realizan los cambios para GLP o gas natural, las modificaciones a realizar en un coche son prácticamente las mismas en uno y otro caso. Una de las diferencias más importantes está en el depósito del gas. El GLP se almacena en estado líquido a unos 10 bares de presión, en un pequeño depósito que cabe en el hueco de la rueda de repuesto y que permite recorrer de media unos 500 km. En cambio, el gas natural comprimido tiene que ir a altas presiones de entre 200 y 215 bares. Su autonomía es menor, por lo que se necesitan varias bombonas grandes y alargados, que resultan más difíciles de ubicar. Con todo, lo que más cambia hoy entre uno y otro combustible son las estaciones donde repostar. “De gas natural existen tres estaciones en el país, que están en Barcelona, Madrid y Valencia, mientras que de GLP hay unas cien (mapa de ellas ) y se espera que este año como poco se dupliquen”, incide el representante de Ircongas, que considera que el gas natural puede interesar a las flotas de vehículos.

Kit con los componentes para el cambio al autogás


-¿Cómo se transforma un coche de gasolina para que pueda usar GLP?

La adaptación se puede realizar en casi todos los coches de gasolina con fecha de matriculación posterior a 2001, pero no en los diesel. Como detallan paso a paso en el taller de Madrid, para la transformación se requiere un kit homologado(1), cuya instalación no supone más modificaciones en el motor que un pequeño taladro en el colector de admisión. De hecho, el cambio más perceptible no está bajo el capó, sino en el maletero. Ahí es donde se coloca habitualmente el depósito aprovechando el hueco de la rueda de repuesto(2); sustituyéndose a su vez el neumático de recambio por un kit reparapinchazos.

Como en los mecheros de gas, el GLP se almacena en estado líquido en el depósito del coche. En los sistemas más utilizados (de inyección indirecta secuencial en fase gaseosa), una tubería lleva el combustible líquido desde la parte trasera hasta al motor y allí se pasa a estado gaseoso en un  reductor o vaporizador, inyectándose en el colector de admisión, desde donde entra en la cámara de combustión (cilindros). Sea gasolina o gas lo que se quema, el motor funciona igual. 

El coche va a poder usar indistintamente los dos combustibles: gasolina y autogás. De hecho, para el arranque se sigue utilizando la gasolina. En la misma caja donde está la toma para repostar gasolina, se coloca otra boca de carga para llenar el depósito de gas. Mientras explican todo esto, en el taller están trabajando con un coche híbrido Toyota Prius de un taxista para convertirlo en “trifuel”: electricidad, gasolina y gas.

-¿Cuánto cuesta la adaptación al gas? 

Como detalla Pérez, el cambio se puede realizar en cualquier taller instalador autorizado de sistemas de Autogás de GLP y el precio de un coche medio oscila entre 2.000 y 2.500 euros (más IVA). Ahora bien, no tiene nada que ver repostar en un surtidor de gasolina que en otro de autogás. Mientras el litro de gasolina ha alcanzado esta semana el precio récord de 1,415 € , el del gas se encuentra a 0,73 € (dado que paga menos de impuesto especial). Así pues, aunque para una misma distancia un motor consume cerca de un 10-20% más de gas que gasolina, el cambio de combustible supone un ahorro de costes del 40%. Según argumenta el responsable comercial, esto hace que la inversión de la transformación del vehículo se amortice al cabo de 30.000-50.000 km. "Cuanto mayor sea el consumo de combustible de una persona, más ventajoso será el cambio y antes se amortizará", destaca.

-¿Qué requisitos hacen falta para poder transformar el coche?

Como explica José Luis Blanco, director general de la Aoglp, una vez realizado el cambio hay que dirigirse a cualquier ITV para revisar la instalación y comprobar que cumple con la normativa en vigor. En la Ficha Técnica del vehículo quedará reflejado que es apto para circular por la vía pública con GLP como combustible. 

El propio Blanco conduce un Mazda 6 adaptado el año pasado para usar GLP. “Sólo esperé a contar con un punto de suministro de autogás cerca de mis rutas normales de paso”, comenta. Este quizá sea hoy el requisito más complicado. “No he notado ningún cambio en la conducción, salvo en un menor ruido y vibración, además de lo más interesante que es el precio del carburante. Su potencia es prácticamente igual y cuando nos quedamos sin gas, la gasolina entra automáticamente en funcionamiento sin darnos ni cuenta”.

-¿Esta tecnología es realmente mejor para el medio ambiente?

Está claro que la forma de contaminar realmente menos pasa por no conducir. Y también hay tecnologías para coches que pueden tener un impacto menor, como los híbridos o los eléctricos (dependerá de dónde proceda la electricidad con la que se carguen las baterías). Con todo, el gas resulta preferible a la gasolina o al gasóleo. “El gas no es la panacea, pero tampoco el coche eléctrico hoy en día”, subraya Blanco, que recalca que el autogás es una tecnología ya plenamente viable. Como incide, en el mundo hay cerca de 17 millones de coches que usan GLP (de los cuales 9 millones están en Europa y 7.000 en España). Y en países como Italia, Polonia, Turquía, Japón, Corea o EEUU circulan más de 1 millón de coches con autogás, habiéndose producido en Alemania un incremento de 500.000 automóviles en cuatro años. “También es destacable la cantidad de coches híbridos electricidad-autogás que existen en Corea, donde marcas como Hyundai ó Kia han apostado por esta combinación”, señala.

Por lo general, aquellos más interesados por realizar el cambio son sobre todo las personas con un coche de consumo muy alto, para reducir la factura de gasolina. Esto puede diluir las ventajas ambientales de esta tecnología, si al final empuja a conducir más o automóviles de mayor consumo; no en vano, entre los coches en los que están trabajando en el taller de Méndez Álvaro llaman la atención un Hummer y un Porsche Cayenne. “Son uno de los segmentos de clientes más habituales”, asegura Pérez. Desde un punto de vista ambiental, parecería más interesante adaptar coches más pequeños e híbridos, aunque se tarde más en amortizar la inversión. ¿Tú qué opinas? 


(1) El kit consta de los siguientes elementos: un depósito, boca de carga o toma de llenado, tubería GLP, electroválvula de corte, reductor-vaporizador, inyectores, centralita y conmutador.

(2) Existen otras opciones donde ubicar el depósito para los coches que no disponen de ese espacio o para aquellos que no quieren prescindir de la rueda de repuesto. Una es colocarlo bajo el maletero, la otra es sacrificar parte del maletero e instalar ahí un depósito cilíndrico más grande.

Repostaje de un coche de gas en Madrid

 

 

http://blogs.elpais.com/eco-lab/2012/02/como-adaptar-un-coche-de-gasolina-para-que-use-gas.html

 

logo5